30 de enero de 2008

Vinilo vs. CD: El Debate Eterno

Pocos son los temas tan debatidos en el audio como cuando se le pregunta a un audiófilo, ingeniero de sonido o aficionado sobre cuales de los dos soportes les parece que tiene mejor calidad de sonido. En internet es posible conseguir muchos articulos y textos que hablan sobre el tema, cada uno exponiendo su propio punto de vista.

En el suplemento de Radar del diario Pagina 12 el periodista Juan Andrade publicó una nota sobre este tema que lo comparto aquí:

A la hora de promocionar su último disco, Modern Times, Bob Dylan levantó una considerable polvareda hablando pestes de los compacts. Incluso algunos de sus fans más acérrimos se sintieron algo decepcionados por sus dichos y se enredaron en una polémica que el diario El País de España definió como “avinagrada”. ¿Qué declaró Dylan en la entrevista con la Rolling Stone norteamericana? Ahí va: “No conozco a nadie que haya hecho un álbum que suene decente en los últimos veinte años. Escuchás esos discos modernos y son atroces, llenos de sonido. Nada está definido, ni siquiera la parte vocal, es como si fueran ruidos parásitos. Mis últimas canciones probablemente sonaban diez veces mejor en el estudio, mientras las grabábamos, que en el compact. Los CD son pequeños, no tienen estatura.

Me acuerdo del lío que se armó cuando salió Napster. Estaban todos alarmados: “¡Nadie va a pagar por la música, todos la van a tener gratis!”. Bueno, y qué “¡Si de todas formas no vale nada!”. Muchos interpretaron que Dylan, además de reivindicar el sonido analógico e, indirectamente, las supuestas bondades del vinilo, también se estaba cargando en su ataque a los productores y artistas independientes, que se mueven con sus propias herramientas y criterios en los márgenes del circuito mainstream.

Sin embargo, más allá de su tono terminante o generalizador, y sin forzarlas demasiado, sus palabras y sus percepciones coinciden con los conceptos que un especialista en materia de sonido podría lucubrar haciendo hincapié en cuestiones más, digamos, técnicas: tendría que explicar qué pasa con el rango dinámico de la música actual, o cuáles son los motivos de su declinación frente al reinado de la compresión y el volumen. (...)

Todos somos responsables de lo que ha ocurrido con nuestra música, que actualmente es nada más que distorsión con ritmo. Y no es así porque no sea buena, sino porque carece de rango dinámico. Por eso le falta contundencia, emoción y claridad. Los sellos culpan a Napster, al MP3 y a las grabadoras de CD por la caída en la venta de discos. Aunque hay algo de verdad en su permanente gimoteo, sólo se pueden culpar a ellos mismos. Son los sellos los que necesitan reevaluar lo que consideran que es buena música”. La cuestión, de todos modos, no es una novedad. Desde hace unos cuantos años, en el ámbito de los ingenieros de sonido se habla de una “carrera” o una “guerra” del volumen. El virtual debate, sin embargo, no ha logrado traspasar las fronteras de los dominios de los expertos: se ventila en sus propias páginas web o en las revistas especializadas. (...)

SUBAN EL VOLUMEN
A fines de los ’90, preocupado por el nuevo criterio que iba imponiéndose en su actividad profesional, el ingeniero productor local Mario Breuer asistió a una convención en Nueva York en la que se daba cita la crème de la industria discográfica. “En un momento, cuando escuché ‘¿Alguna pregunta?’, levanté la mano.

Había en la mesa tipos notables, capos-capos, eran como ocho o nueve. Les conté: ‘Me dedico al mastering, y me llama la atención que el volumen de los discos es cada vez más y más fuerte. Así perdemos rango dinámico, y no me gusta lo que le pasa al sonido cuando lo apretamos tanto. Quería preguntarles por qué, si hace dos horas están defendiendo el arte y la calidad de la música, tenemos esta tendencia’. Pero el tipo no se copó mucho, murmuró algo y enseguida se escuchó: ‘¡Próxima pregunta!’”, recuerda con sorna.

“Entonces saltó un brasileño: ‘¡Eh-eh-eh! Acá meu amigo argentino faló’”. Los apretó un poquito, hasta que uno tuvo que confesar: “Es una cuestión de marketing”. Los departamentos de marketing, los publicistas y los promotores piden que sea así, porque cuanto más fuerte suena en la radio, más le queda en la cabeza a la gente. Como en todos los negocios y en todas las industrias, el resultado final del producto se inclina para el lado de la balanza que indica el departamento de finanzas. Son empresas que venden música, y tienen que hacer guita. ¿Para vender más hay que hacer merd el sonido? Sí, te responden, hacé merd el sonido y vendéme más discos. (...)

ALTA FIDELIDAD

Para entender un poco mejor lo anterior, habría que detenerse en los cambios que se produjeron en los últimos años en nuestros hábitos como oyentes.


Gustavo Basso, músico y profesor de Acústica en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, señala que la gente primero se acostumbra y después pide lo que la industria produce. Una industria que, en este caso, excede al negocio puramente discográfico. “Hay un juego dialéctico entre producción y consumo. Y esa especie de círculo lleva a niveles cada vez más comprimidos, más parejos. La música que se oye hoy tiene prácticamente la misma dinámica que la que tenía la música funcional”, destaca el especialista. “A eso habría que agregarle que la oímos en monitores muy limitados en cuanto a su capacidad de rango dinámico, como los parlantes de la computadora, los del auto y los de los minicomponentes. Todos se basan en el mismo modelo, el NS10 de Yamaha, que fue el primer parlante chico a nivel mundial.

O sea: la música está condicionada, porque se compone y se graba para ese sistema de monitoreo particular. La gente se baja música en MP3 para escuchar en esos equipos: si la ponés en uno de alta calidad suena mal, pero con una computadora o un auricular suena bien. Ese es el estándar comercial actual,
que obliga a la producción de una música de un determinado tipo y de una determinada calidad.”

Basso es crítico frente a las evidencias, pero también optimista en cuanto a las posibilidades: “Siempre se puede recuperar. No es una cuestión de sordera: hay chicos que crecieron escuchando así, pero el oído humano sigue siendo el mismo. Por lo tanto, puede haber cambios en las formas culturales. Es más: estoy convencido que cuando la tecnología empiece a demostrar, como pasó con los home theater y el dolby digital, que las posibilidades son mucho mayores que las actuales en cuanto a los modos de reproducción, va a haber una necesidad de convencer a la gente que se puede oír de otra manera.
Mejor. Ahora estamos en otra, porque se masificó así. Pero la industria te va vender otra tecnología, te va a demostrar que es de mejor calidad, con mayor banda ancha y rango dinámico. Y lo vamos a comprar. Si yo fuera el dueño Sony, lo pensaría así”.

>> DESCARGAR EL TEXTO COMPLETO (.Doc / Rapidshare ) <<
> Pagina 12 - Suplemento Radar

1 comentarios:

Leí bastante sobre el artículo... y es cierto...

...


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Bueno, te invito a que pases por mi blog... hay de eso y mucho más.

En los links que te dejo está también mi otro blog (donde hay reseñas de discos, etc) y mi página de purevolume, donde subí 4 covers de Bob Dylan que hice yo mismo...

Un saludo!


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