18 de enero de 2009

Conceptos de Mezcla: Análisis del espectro de frecuencia - Parte II

Análisis del espectro de frecuencia - Parte II

Uso del Ecualizador
Cuando nos acercamos por primera vez al ecualizador de una consola, es buena idea investigar un poco para observar sus características sonoras, como trabajan sus bandas, cuales son sus límites de frecuencia, etc. Esto es conveniente hacerlo antes del comienzo de la sesión, ya que después es necesario manejarse con mayor velocidad. Como guía de operación podemos fijar ciertos puntos importantes para usar un ecualizador.

1) Resetear todos los botones de ganancia antes de encender el EQ. Esto ayuda a no hacer cambios extraños en el sonido de un instrumento que puedan confundirnos, a nosotros mismos o a la gente que se encuentra en el estudio.

2) Escuchar. El primer error en el que se cae es empezar a mover los botones sin saber que hacer con ellos. La mejor regla es: “no tocar nada hasta saber lo que se quiere.” Escuchar si hay algo para cambiar en el sonido, “si no está mal, entonces no lo arregle.”

La mayor parte de la ecualización que se realiza consiste en cortar sonidos que no aportan nada al timbre del instrumento, quitar frecuencias medias molestas o dar algo de ganancia en alta frecuencia.

Los bombos generalmente necesitan de un buen corte de frecuencias que enturbian el sonido entre 200 y 800 Hz, a menos que sean bombos de Rap o Hip Hop. Otros sonidos con posibilidades de tener frecuencias turbias en éste rango son el piano, bajo, toms, guitarra, etc. Si se corta demasiado, el instrumento comienza a sonar muy flaco, ya que estas frecuencias también contribuyen al cuerpo del sonido. Las voces, platillos y guitarras eléctricas, a veces necesitan un corte en algunas frecuencias medias que suelen ponerse un poco molestas. A veces los tambores también necesitan de algún corte en éste rango. Si nos excedemos con el corte, el sonido comienza a ponerse meloso y se puede compensar con algo de ganancia desde 5000 a 8000 Hz. El brillo que debe tener cada instrumento también depende del estilo de música. Ejemplo: los tambores de Rock suenan casi siempre más brillantes que los de música Country.

3) Encontrar la frecuencia para enfatizar o atenuar. Una vez decidida la frecuencia que necesita ser enfatizada o atenuada es preciso encontrarla. Para ello se pueden usar dos métodos: Enfatizar la ganancia de la banda correspondiente sólo unos 3 o 4 dB y barrer hasta encontrar la frecuencia en cuestión; o si necesitamos atenuar alguna banda, cortar la ganancia unos 4 o 5 dB y barrer la frecuencia hasta que suene como deseamos. En este último caso, es posible cortar en forma más drástica, ya que el efecto sonoro no produce fatiga auditiva como el primer caso.

4) Setear el ancho de banda. Normalmente, cuando tratamos de cortar ciertas frecuencias turbias o del rango de medios comenzaremos con el ancho de banda más angosto. Sin embargo, para dar brillo, es normal empezar con un ancho de banda medio porque suena más natural. En ambos casos, si hay dudas podemos comenzar con el ancho de banda más fino y luego ir agrandándolo lentamente. Esta forma permite ubicar la frecuencia central justo donde debe estar.

5) Enfatizar o atenuar a gusto. Si queremos atenuar ciertas frecuencias, ir disminuyendo la ganancia hasta que suene aceptable. Para enfatizar, vamos subiendo hasta encontrar el punto de ganancia adecuado. Una vez hecho esto podemos apagar y prender el EQ, en uno o varios instrumentos simultáneamente, para observar los cambios realizados. Normalmente encontraremos que subir o cortar 2 o 3 dB mejora muchísimo el sonido, pero esto no significa que sea suficiente o que ese sonido sea el mejor posible.

(click en la imagen para verla con zoom)

Básicamente, hay cinco oportunidades en las que se puede ecualizar sonidos durante una grabación. Primero, se pueden ecualizar los sonidos individuales durante el microfoneo y prueba de instrumentos. Segundo, durante el ajuste de niveles para grabar se vuelve a repasar la ecualización, pero ahora considerando los otros instrumentos o sonidos de la canción. Luego, durante la mezcla pueden ecualizarse algunos sonidos en forma solitaria. La mayor parte de la ecualización y retoques se realizan escuchando todos los instrumentos de la mezcla. Finalmente, pueden hacerse cambios en la ecualización durante el proceso de mastering, considerando en este caso que se trabaja sobre el programa entero.

Generalmente, la búsqueda del sonido de la batería es una de las primeras cosas al comenzar una grabación. Con respecto a la ecualización durante el proceso de grabación existen dos tendencias muy marcadas: Los que tratan de obtener el mejor sonido posible sin utilizar correctores como los ecualizadores, y los que se valen de éstos elementos para conseguirlo. Debido a las tendencias actuales de la producción, es común y más frecuente ecualizar antes de la entrada a la grabadora, ya que normalmente los productores quieren que todo suene como un CD terminado desde el principio.

Esto tiene sus importantes ventajas: primero, es mucho mejor enfatizar las frecuencias altas antes de la grabadora, ya que si lo hacemos durante la mezcla levantamos el soplido o Hiss de la cinta. Segundo, proporciona un buen nivel de partida para trabajar la mezcla desde un sonido más contundente, dando la posibilidad de centrar la atención en los detalles de la mezcla. Tercero, si tenemos un excelente sonido de las bases, esto representa una inspiración absoluta para los músicos que deben realizar overdubs. Una desventaja posible es que este sistema de trabajo implica que el técnico debe conocer al productor, artista o al grupo con anterioridad, o establecer una excelente comunicación acerca de los gustos e intereses de cada uno con respecto al producto.

Una variante a lo mencionado es realizar cambios en la ecualización del monitoreo mientras se realizan las tomas planas. Esto permite ir formándose una idea más acabada del sonido del proyecto, sin hacer cambios insalvables en el sonido de los instrumentos.
Un método simple consiste en ir chequeando las bandas de frecuencia: en primer lugar las frecuencias altas, asegurarse que todas las pistas tengan el brillo requerido. Luego el rango de frecuencias medias, chequear que todos los instrumentos tengan exactamente la cantidad y calidad de medios que necesitan. Y por último, las bajas frecuencias, observando que tengan el nivel relativo de bajos deseado. Se pueden establecer comparaciones como por ejemplo: la cantidad de graves del bajo con respecto al bombo.

Cuando se comienza una mezcla es importante escuchar las pistas y si es necesario se pueden hacer algunos ajustes de ecualización antes de abrir todas las otras pistas. Si las tomas fueron bien hechas, hacerlo no tomará más de diez minutos. A veces son necesarios éstos retoques porque comenzamos a trabajar con los oídos frescos y tenemos una perspectiva diferente a la del día de la grabación. Una problema frecuente es pensar que hacemos sonar un instrumento muy bien, sólo por el hecho que suena mejor que antes; pero al compararlo con el mercado real nos damos cuenta que le falta mucho para sonar bien. De aquí la importancia de trabajar con músicos que tienen buenos instrumentos (en buen estado) y un gran sonido como punto de partida.

Una vez hechos esos ajustes individuales, es cuando comenzamos a trabajar con todos los instrumentos sonando en la mezcla, y debemos empezar a pensar en el balance de las distintas bandas de frecuencia a lo largo de la canción. En este punto, se puede cambiar completamente la ecualización de uno o varios instrumentos para alguna parte del tema, colocar los efectos que sean necesarios y comenzamos a seguir las pistas que nos muestra la canción hasta alcanzar el grado de expresión requerido.

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